19 de marzo: Solemnidad de San José

La Obra Don Uva vivió con profunda alegría la celebración de San José, Patrono de la Iglesia y de la Congregación Siervas de la Divina Providencia, reconociendo en él a un custodio de la familia, modelo de padre y trabajador.

San José, el “Santo del Silencio”, no se lo conoce por su discurso, sino por un verdadero testimonio de fe, entrega y obediencia a Dios. Con sus obras, custodió lo más sagrado: Jesús y María, convirtiéndose en modelo para toda la humanidad.

En nuestra Casa Madre de Bisceglie (Italia), la solemnidad se vivió con especial intensidad. En una época marcada por incertidumbres, el Patrocinio de San José continúa siendo un pilar de esperanza y protección divina para la Congregación, fundada por el Venerable Siervo de Dios Pascual Uva en 1922. Fiel a su carisma, Don Uva lo invocaba como “Providente custodio de la Sagrada Familia”, confiándole la misión de acoger a los más frágiles, a los ancianos y a quienes sufren.

En este espíritu, el templo dedicado al Santo —erigido por su voluntad junto a las primeras hermanas— fue el centro de una emotiva celebración eucarística, seguida de una solemne procesión. Pacientes, personal sanitario, colaboradores y hermanas participaron con alegría, renovando su compromiso de vivir las virtudes de San José y fortaleciendo los lazos de fraternidad y confianza en la Divina Providencia.

En nuestra Casa de Paraná, la celebración reunió a la comunidad en la Santa Misa, en acción de gracias por su protección constante. Luego, se compartió una cena fraterna, fortaleciendo lazos de encuentro y gratitud.

 

En nuestra Casa de Buenos Aires, la jornada estuvo marcada por un acontecimiento de gracia: las Hermanas renovaron sus votos, reafirmando su entrega al Señor en la vida consagrada. La comunidad las acompañó con la oración, pidiendo que permanezcan fieles a su vocación. El Hogar y Centro de Día realizaron juegos y momentos recreativos.

En nuestra Casa de Huacho (Perú), la celebración tuvo un fuerte acento formativo y comunitario. Los estudiantes conocieron más sobre la vida de San José y participaron en la dinámica “Caminamos como San José”, un recorrido en el que fueron descubriendo los valores y virtudes que lo caracterizan. Con entusiasmo, hicieron propio el lema: “Queremos ser como San José”, reafirmando el deseo de vivir según su ejemplo.

 

Así, en cada comunidad, esta fiesta se transforma no solo en memoria agradecida, sino también en un llamado concreto a cuidar con ternura a los más frágiles, como San José cuidó de la Sagrada Familia.

Que continúe acompañando y bendiciendo cada una de nuestras obras.

San José, ruega por nosotros.

¡Deo Gratias!